Carla Vikinga

Who We Are

Qué significa leer este cuaderno

Sobre las medidas Cuando anoto centímetros, gramos o tiempos de secado, son los que funcionaron en mi taller con la humedad de Asunción. En otra ciudad, con otra lana o con otro clima, el número puede cambiar. Los doy como referencia práctica, no como receta cerrada.

Sobre los errores Cuento los intentos fallidos porque son parte del oficio. Si una pieza se fieltró, si un tinte se fue con el sol o si un nudo de lapacho arruinó el diseño, lo digo. No publico solo lo que salió bien.

Sobre las sagas islandesas Comento las lecturas desde la mesa de trabajo, sin pretensión académica. No soy filóloga ni historiadora. Traduzco lo que me sirve para pensar el oficio y dejo claro cuándo estoy opinando y cuándo estoy citando.

Sobre los talleres y ferias La agenda de talleres presenciales se publica cuando la feria o el mercado de productores confirma fecha. Si algo se suspende por lluvia o por organización, lo aviso en la misma entrada. No hay inscripción previa por esta vía: se coordina en el lugar o por correo.

Sobre las cartas de lectores Publico fotos y consultas que llegan al correo, siempre con permiso de quien escribe. Respondo con lo que sé sobre lana, agujas y conservación, pero no doy diagnósticos ni garantías sobre piezas que no tengo en la mano.

Sobre lo que no vas a encontrar aquí Este blog no vende piezas terminadas ni acepta encargos por la web. Tampoco es un curso estructurado. Es una bitácora personal: si buscás un paso a paso completo, lo vas a encontrar disperso entre entradas, con fotos de proceso y listas de materiales.

Una bitácora que empezó como cuaderno de taller

Antes de tener un blog, Carla Vikinga Miotto anotaba en cuadernos de papel hueso los tiempos de secado, las medidas de cada pieza y los errores que no quería repetir. Esta página recorre cómo ese cuaderno se volvió un archivo abierto: los oficios que fue sumando, las ferias donde aprendió a mostrar, y las personas que fueron apareciendo en el camino.

Carla Vikinga who we are
Cuaderno de proceso: hilado en lana gruesa, Asunción.
2019

El primer huso y una bolsa de vellón fieltrado

Todo arrancó con un huso de madera comprado en un mercado de productores y un vellón de oveja lincoln que llegó con restos de pasto. El primer intento terminó en media bolsa fieltrada por lavar con agua demasiado caliente. Ese error quedó anotado con fecha y sirvió para fijar la temperatura que todavía uso.

2020

Los primeros baños de tinte con plantas del litoral

Ese año empezaron las pruebas con cáscara de cebolla, quebracho colorado y hojas de mango caídas. Anoté proporciones de planta por peso de lana, tiempos de cocción en olla lenta y cómo fijar el color con alumbre. El verde musgo de las hojas de mango se fue con el sol y quedó registrado como un tono que no volvería a intentar igual.

2021

Tallado en lapacho y el nudo que cambió el diseño

Una cuchara de cocina pensada con mango recto terminó curvada porque el nudo central del lapacho no perdonaba. Fueron tres tardes con formón de 12 mm, lija y aceite de linaza. La pieza quedó más corta de lo previsto y funciona mejor así: desde entonces el nudo se lee antes de trazar.

2022

Bitácora de feria y talleres en barrios de Asunción

Las ferias de barrio y los mercados de productores se volvieron el lugar donde el cuaderno se comparte en voz alta. Empezaron los talleres presenciales de hilado y tallado, con listas de materiales concretas y medidas en centímetros para que cada persona pudiera repetir el proceso en su casa.

2023

Lecturas de sagas islandesas comentadas sin academicismo

Se sumó una sección fija de lecturas: sagas islandesas comentadas con la misma voz del taller, sin notas al pie innecesarias. La idea era cruzar la cultura vikinga con los oficios manuales contemporáneos y mostrar que ambas cosas comparten paciencia, repetición y herramientas simples.

2024

Cartas de lectores con fotos de sus propias piezas

Llegaron las primeras cartas con fotos de piezas hechas por otras manos. Las respuestas se volvieron parte del archivo: dudas sobre lana, agujas, conservación y cocina de olla lenta para el calor paraguayo. Cada respuesta intenta ser práctica y sin adornos, igual que el paso a paso original.

El archivo sigue creciendo con cada feria, cada error nuevo y cada carta que llega. Si algo de este recorrido te sirve para empezar un oficio con las manos, ya cumplió su función.

De un cuaderno de taller a una bitácora abierta

Esto no empezó como un blog. Empezó como cuadernos de tapas duras donde anotaba medidas, tiempos de secado y los errores que no quería repetir. Cuando los cuadernos se acumularon en el estante, una amiga me pidió que le pasara las notas del teñido con quebracho. Se las mandé por carta. Después vinieron más cartas, y en algún punto dejó de tener sentido seguir escribiendo solo para el cajón.

Hoy escribo desde Asunción sobre lo que hago con las manos: hilar lana gruesa, tallar lapacho, cocinar despacio cuando el calor no da tregua. Lo que sigue es el recorrido de cómo este espacio tomó forma, con las decisiones que me costaron y las que simplemente salieron bien.

Los primeros cuadernos sueltos

Durante años llevé notas separadas por oficio: uno para el hilado, otro para los tintes, otro para la madera. El problema era que las cosas se cruzan. Una lana teñida con cáscara de cebolla se comporta distinto al tejerla, y eso no aparecía en ningún cuaderno porque pertenecía a los dos. Empecé a escribir en hojas sueltas y a guardarlas todas juntas, sin orden. Fue desordenado, pero por primera vez el proceso completo quedaba a la vista.

La decisión de publicar las medidas reales

Cuando pasé las notas a formato digital, dudé sobre incluir los números. Centímetros del huso, gramos de planta por peso de lana, horas de secado con la humedad de Asunción. Muchos tutoriales los omiten y dejan al lector adivinando. Decidí lo contrario: si algo me llevó tres tardes, lo escribo. Si el nudo del lapacho me arruinó el diseño, también. Esa franqueza es la razón por la que la gente vuelve a escribirme con fotos de sus propias piezas.

La bitácora de feria y los talleres presenciales

Las ferias de barrio y los mercados de productores cambiaron el tono del blog. Dejé de escribir solo para mí y empecé a anotar qué preguntan las personas que se acercan al puesto: cómo conservar una pieza de lana, qué aguja usar, por qué su teñido se destiñó al sol. De ahí salió la agenda de talleres presenciales y la sección de cartas de lectores. El blog dejó de ser un archivo y se volvió una conversación con ida y vuelta.

Las sagas islandesas, leídas sin ceremonia

La cultura vikinga entró tarde y por la puerta de atrás, a través de las sagas que leía de noche. Me molestaba el tono académico con que se las suele presentar, como si hiciera falta un título para disfrutarlas. Empecé a comentarlas como las leo: con las manos ocupadas, subrayando lo que me sirve y salteando lo que no. Esa sección no enseña historia, comparte una lectura. Y eso alcanza.

Quiénes sostienen este taller

Este blog no lo escribo sola. Detrás de cada cuaderno de hilado, de cada baño de tinte y de cada feria de barrio hay un grupo pequeño de personas que revisa, prueba y corrige lo que publico. No son un equipo corporativo ni un staff de marketing: son artesanos, lectores veteranos y vecinos de Asunción que se sumaron con el tiempo y hoy forman parte de la rutina del taller.

La mayoría llegó por una carta o por una feria, ofreciendo ayuda concreta: medir un vellón, probar una aguja nueva, sostener el puesto mientras yo hablaba con alguien. Con los años esas colaboraciones se volvieron roles estables, y ahora cada uno cuida una parte del proceso para que lo que llega al blog tenga datos verificados y no solo impresiones.

Revisión de hilado y torsión

Victor Rodriguez Vargas

Hila desde hace años con huso de mano y revisa cada cuaderno de lana antes de publicarlo. Corrige proporciones de torsión, tiempos de cardado y las medidas en centímetros que anoto de memoria. También fue quien me enseñó a no lavar el vellón con agua hirviendo después de mi primer fieltrado accidental.

Teñido natural y baños de tinte

Claudia Ortega Perez

Recolecta cáscaras de cebolla y hojas caídas en el litoral y prueba cada baño antes de que yo lo publique. Lleva un cuaderno propio con pesos de planta por peso de lana, tiempos de cocción en olla lenta y observaciones sobre cómo se porta cada color al sol de Asunción. Sin su registro, los tonos que cuento serían solo anécdotas.

Tallado en madera y herramientas

Teresa Flores Lopez

Trabaja el lapacho y me ayuda a describir con precisión qué hace cada formón y por qué el nudo obliga a cambiar el diseño a mitad de camino. Revisa las listas de materiales de los cuadernos de tallado y suele señalar cuándo exagero con el aceite de linaza o cuándo subestimo el tiempo de secado con la humedad local.

Cartas de lectores y comunidad

Lorena Jimenez Cruz

Lee y ordena las cartas que llegan con fotos de piezas hechas por lectores. Separa las consultas sobre lana, agujas y conservación, y me pasa las que necesitan respuesta práctica. También mantiene el archivo de fotos de proceso que acompaña cada respuesta publicada y avisa cuando una duda se repite demasiado.

Agenda de ferias y talleres

Jose Jimenez Castro

Coordina la agenda de talleres presenciales en ferias de barrio y mercados de productores de Asunción y alrededores. Confirma fechas, revisa que el puesto tenga sombra y agua, y arma la lista de materiales que cada participante debe traer. Es también quien avisa cuando una feria se suspende por lluvia o por calor extremo.

Con quiénes compartimos banco de trabajo

Este blog no se sostiene solo. Detrás de cada cuaderno de taller hay ferias de barrio, mercados de productores y talleres que abren sus puertas en Asunción, y hay gente que presta herramientas, lana o una mesa para cortar. Estas son las casas, talleres y espacios con los que trabajamos de manera continua.

Feria de Productores del Mercado 4

Nos cede un puesto los sábados por la mañana para mostrar hilado en vivo y vender madejas teñidas con plantas del litoral. Ahí conseguimos lana lincoln sin procesar y cáscara de cebolla en cantidad.

Taller La Aguja Torcida

Espacio de costura y tejido en Villa Morra donde dictamos el módulo de hilado con huso. Prestan cardas, rueca y una mesa larga para trabajar con grupos de seis personas.

Biblioteca Popular Itauguá

Allí hacemos las lecturas comentadas de sagas islandesas, sin academicismo, con café y traducciones propias. También guardan copias impresas de los cuadernos para quien no tiene internet.

Carpintería El Lapacho

Nos venden retazos de lapacho y quebracho que no sirven para muebles grandes pero sí para cucharas y mangos. Nos dejan usar la lijadora de banda cuando el trabajo lo pide.

Huerta Comunitaria San Roque

De ahí salen las hojas de mango, el alumbre y las plantas para los baños de tinte. A cambio, devolvemos madejas teñidas para las ferias de recaudación del barrio.

Grupo de Lectura Njáls

Comunidad de lectores que se reúne cada quince días para discutir sagas y compartir fotos de sus propias piezas. Muchas de las cartas que respondo en el blog vienen de aquí.

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